juego Spyro
El nivel acuático

La actualización de mi infancia: Spyro Dragon Trilogy

  Como otros jugadores nacidos en los noventa, mi entrada al mundo de los videojuego fue en ese punto de inflexión que tuvo la industria cuando quiso dar el salto de las 2D a las 3D. Convivías tanto con entregas de la generación de los 16 bits (séase, Super Nintendo y Megadrive principalmente) y los emergentes 32 bits con una Nintendo 64 que fue mi primera consola de sobremesa y una PlayStation que no tardaría en tener cerca gracias a mi tío. Un momento muy concreto y específico que ha marcado, de esa manera tan particular, a mi generación y las colindantes.

  Ya hacía años de la saturación que hubo de videojuegos de plataformas de los 8 bits, pero con la llegada de las 3D el género sufrió un giro de 180 grados. Esa tercera dimensión le otorgaba más profundidad a los títulos y Mario 64 fue una implosión cerebral para todo aquel que sólo había jugado a las entregas del fontanero de la Gameboy. Ese mismo año, en 1996, Naughty Dog lanzaría su propia versión de un plataformas en 3D que quizás seguía más el testigo de los títulos de generaciones anteriores, pero con un carisma único.

  Dos años más tarde, el 9 de septiembre de 1998, Insomniac Games dio a luz al dragón más famoso de la industria de los videojuegos: Spyro. Emulando aquel carisma y diseño de Crash Bandicoot que enamoró a muchos niños, pero abriendo más sus mapas y jugando con la verticalidad que hizo Nintendo en el Mario 64. Spyro the dragon sabía sacar las virtudes de sus competidores y usarlas a su favor para ofrecer un título de calidad tanto para niños como para mayores, pero por su estilo gráfico acabó conquistando sobre todo a los primeros, como ya le había pasado a las otras dos IP mencionadas. En un mundo donde el Resident Evil de Capcom y el Metal Gear Solid de Konami, la estética gráfica empezaba a ser un elemento de categorización de edades.

  Para los que crecimos junto a estos títulos, el año pasado fue un año nostálgico. El tráiler de Mario Oddisey – el cual espero con ansias probar pronto – despertó aquella sensación que dormía desde que mi hermana y yo nos pasamos la antigua entrega en la Nintendo 64. Parecía un juego hecho para todos los amantes de este, pero con ese regustillo a novedoso que nos trajo la entrega de Wii Mario Galaxy. Sin alejarnos mucho de Japón, la empresa nipona Sony necesitaba el regreso de aquel título que tanta vida le dio en la primera PlayStation para, una vez más, cumplir su labor de exclusividad. Vicarious Visions desarrolló un remake de la trilogía del Bandicoot de Naughty Dog en junio del año pasado. Aquellos juegos que constituyeron horas y horas de mi infancia volvían con un lavado de cara. Y como no podía ser menos, ya han surgido los primeros rumores de que Vicarious Visions está desarrollando un remake de la trilogía del dragoncito malva.

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  La industria de los videojuegos se empeña en actualizar continuamente mi infancia, trayendo al mercado de nuevo esas entregas que supusieron algo increíble en los noventa para todos los jóvenes que crecimos con sistemas caseros de 32bits. No creo que estas reediciones sean malas per se, pero es verdad que – para quien ya ha probado esos videojuegos – supone un estancamiento dentro de la industria. Como ya dije en un artículo que hice sobre el remaster de Dark Souls, esto es una práctica que se lleva haciendo desde los inicios del cine y mucho antes. No es que la industria de hoy en día no sepa hacer cosas nuevas o que las Ips actuales no sirvan comercialmente. Las desarrolladoras sólo cubren una necesidad que un sector bastante amplio de personas pide a cambio de lucrarse económicamente de este servicio, nada que no hagan otras entregas novedosas.

  Cuál es el problema de esto, me preguntaréis. Como consumidores, debemos saber hasta que punto formar parte de este movimiento nostálgico. Sí, claro que está bien volver a jugar a esos títulos con los que creciste un poco mejorados, pero no hay que dejar de lado a esos títulos de actualidad que intentan hacer cosas nuevas. Muchas son las opciones que tenemos hoy en día para jugar y seguimos pendientes siempre a las mismas sagas o incluso entregas. Los videojuegos son arte y si sólo consumimos una insignificante parcela de este, no podemos entender todo el contexto que hay detrás del mismo. Por mucho que me guste el cine de Tarantino, si sólo veo películas de este director tendré una visión del cine unilateral, totalmente desprovista de toda la tridimensionalidad que tiene el arte, convirtiéndolo en una serie de códigos y píxeles que reaccionan ante unas teclas.

 

1 comentario en “La actualización de mi infancia: Spyro Dragon Trilogy”

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