Cantos rodados

El posmodernismo tribal existencialista: El rap de Madrid

  Michel Maffesoli establecía que la sociedad moderna, ante la caída de las ideologías, la fe, o las instituciones, se aferraría a un modelo tribal, de un conjunto heterogéneo de conjuntos homogéneos en torno a una idea estilística, existencial, o cultural. Así, se alejaría del individualismo hedónico defendido por Lipovetski en otra tesis posmodernista, que defendía que la era del consumismo había impulsado a los individuos a una retrospección emocional, alejándolo de las estructuras sociales que se intuían intrínsecas en el hombre. Maffesoli cree que estas estructuras sociales están mostrándose insuficientes, o incorrectas para sus integrantes. Pero, lejos de la idea de segmentación en sujetos individuales y sofistas de Lipovetski, cree que la sociedad se ha fragmentado en núcleos tribales donde la gente con afinidades comunes se junta buscando su identificación con algo.

  Sin embargo, hay una estructura tribal que se basa en el individualismo: el existencialismo, el pesimismo, engloba a muchos usuarios, como los Schopenhauer, Sartre, y, en nuestros tiempos, un núcleo duro dentro del rap urbano, entre otros. En este grupo centraré mi análisis, en particular en el rap de Madrid de principios del siglo XXI, cuyos principales representantes son El Chojin, Hijos Bastardos, Suite Soprano, Agorazein y Natos y Waor, entre otros muchos. La temática habitual de estos existencialistas posmodernistas es la depresión, las drogas, la muerte y la enaltación del ego frustrado. Por tanto, estamos ante un posmodernismo atípico y en el que confluye el individualismo hedónico fruto de la sociedad del consumismo, y el tribalismo existencial que lleva a la unión de cantantes pesimistas, ególatras y adalides del desorden vital.

  Con los años se han ido adaptando a los nuevos tiempos, o desapareciendo. Por un lado, el Chojin se aferró a su vertiente más crítica(si bien nunca rebozó el existencialismo macabro de los otros), Suite Soprano se fracturó, y Agorazein se convirtió en producto viral, abandonando su tribalismo para incorporarse al mecanismo productor que tanto criticaban en sus inicios. Hijos Bastardos se disolvió, pese a que su principal representante Charlie fue un referente para el resto de esta generación. Siguió sacando música, pero tras la disolución del grupo perdió mucha comba, ante una nueva era musical alejada del rap hardcore que practicaba el artista.

  En un entorno duro como son las calles de una gran ciudad, y practicando un producto prácticamente marginal, se entiende que el aislamiento artístico y la imposibilidad de llegar más lejos hizo que el género se convirtiera en una oda a lo incapaz, a lo estático, a lo grotesco. Salir de esta marginalidad solo fue posible con la adaptación, la apertura y la creación de contenidos nuevos. Natos y Waor son los únicos que gozan de un público extenso, pero porque su música era aún más hardcore, coincidiendo con el ascenso de raperos como Arce, y la irrupción inesperada y arrolladora del trap.

  Dentro de esta rama de la música urbana hay verdaderas joyas que rezuman existencialismo y posmodernismo a raudales. La canción representativa por excelencia de este estilo es Ego de Crema (actualmente C.Tangana). Siete minutos de temática pesimista y con gran crítica al afán social, y a la frustración de los egos. Otras como Revolucionario de Charlie, o Empíreo de Suite Soprano son ejemplos de este pesimismo crítico.

-Dano Marrero

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