Trazo y cincel

La simbología del tatuaje

El tatuaje como arte no es algo moderno; de hecho, su origen se remonta a la época del Paloeolítico Superior, aunque se desconoce con exactitud el año. Bien sabido es que, aunque el tatuaje haya sido siempre un ritual perteneciente a distintos grupos sociales, su simbología no ha permanecido invariable, sino que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Se conoce que la procedencia de los tatuajes es de dicha época por la aparición del cuerpo de un cazador,el hombre de Otzi, hace cinco mil trescientos años, que tenía tatuadas ambas rodillas y espalda, por lo que ya por entonces se realizaban estas pinturas rupestres en el cuerpo. El hombre de Otzi, descubierta en septiembre de 1991 en los Alpes de Ötztal, es la momia más antigua y se dice que la causa de su momificación fue el frío extremo. Por otro lado, pese a que en Egipto no se sabe con certeza el motivo por el cuál los faraones se tatuaban el cuerpo, existen premisas. Se decía que era común que el tatuaje en Egipto tuviera implicaciones religiosas y/o rituales, e incluso la idea de que pudiera ser parte de un rito de tránsito al más allá.

Originalmente se practicaba el arte del tatuaje como forma de pertenecer a un grupo social, de ser uno más. Es comprensible, desde la mentalidad de hoy en día, pensar que este arte pueda tener como motor el querer formar parte de algo, pese a que la infinidad de diseños que se conocen actualmente podrían decir lo contrario. Ya que, desde siempre, todos hemos asumido componente étnicos, ya sea para el caso de grupos marginales o para los grupos étnicos y las tribus en otros países más desarrollados. Aunque, sin ir más lejos, actualmente, los tatuajes carcelarios son un ejemplo de esto, de cómo este arte te hace pertenecer a un grupo aunque no quieras. Además, se dice que, por ejemplo, en lugares como en China, las personas se tatuaban para que se les reconociera y se les diera un trato especial, significando su lugar de procedencia, estado civil, social o similares. Por otro lado, y casi al mismo tiempo, Japón adoptó esta técnica de una manera totalmente opuesta, oséase, que los japoneses tatuaban a los esclavos y presos. El motivo en ambos casos es prácticamente el mismo, mas con distinta finalidad, pues en Japón, esta marca distintiva se realizaba para que quedaran marcados por los crímenes o acciones indebidas, a los ojos de los japoneses. Asimismo, esto se prohibió más adelante debido a la confusión entre los tatuajes hechos por delitos o condenas y los hechos por voluntad propia. Aparte de esto, en Norteamérica se tatuaban también por otros diversos motivos, tales como adorar a los dioses o alabar a los caídos en la batalla.

Poco a poco fue cambiando el concepto del tatuaje como tal, fue evolucionando conforme pasaron los años. Si nos adentramos en los años 60-70, con el eslogan flower power podemos ver una idea totalmente distinta con la que no nos habíamos enfrentado anteriormente. Los hippies consideraban los tatuajes un símbolo de rebeldía, de protesta, de inconformidad. Este colectivo nació como un movimiento que luchaba contra los valores de la sociedad norteamericana y contra la guerra de Vietnam, y, en señal de desaprobación, tatuaban sus ideales reivindicativos en su piel. Su ideología era la no-violencia en ninguna de sus formas, ni siquiera para protestar. Es por esto que se creó el símbolo de la paz, uno de los tatuajes más utilizados en este círculo social, e incluso en la actualidad. El tatuaje como protesta siguió presente en los años 80, que fue, además, el momento en el que las calcomanías se pusieron de moda. Esto fue tal, que muchos comenzaron a crear leyendas urbanas acerca de las calcomanías diciendo que estas tenían LSD en su interior, cuando lo que pasaba realmente era que los niños se habían hecho adictos a los dulces que las traían, mas únicamente para coleccionar estos tatuajes infantiles.

Todavía cabe mencionar la simbología de los tatuajes hoy en día, concepto que se ha ido formando, y desligando poco a poco del original, desde finales de la década de los 90. El tatuaje, en el siglo XXI, hace acto de presencia en las vidas de los adolescentes por mera influencia de sus amigos (la mayoría de personas entre 18-30 suelen tener al menos un 10% de su cuerpo tatuado), pues para ellos aún es algo novedoso. Estos jóvenes se reúnen en grupo con sus amistades, y comienzan a dialogar sobre el tema. Un día uno de ellos se tatúa, y despierta la curiosidad en el resto, de los cuales algunos se tatúan en contra de la voluntad de sus padres, también como acto de rebeldía o de sentirse diferente al resto, de expresar sus ideales y sus pensamientos. Se sabe que la adolescencia es una época de cambios para las personas, y que es la primera vez que comienzan a tener ideas propias, más allá de lo que les enseñan sus progenitores. Y es el tatuaje una de las formas de expresión que adoptan, pues este no es más que el testimonio de las vivencias y reflexiones de los jóvenes. Asimismo, un dato importante sobre el tema es que muchas veces se cree que nos tatuamos por estética, por parecer cool o a la moda, mientras que es por uno mismo por lo que lo hacemos. Es decir, el tatuaje es para quien lo lleva, no para quien lo ve, es una parte más de nosotros mismos, un capítulo más en nuestra historia. Hay quien compara un cuerpo tatuado con una obra de arte: un aficionado al arte acude a un museo a observar los cuadros y a perderse en el contexto sociocultural que hay detrás de él así como en el trazo, o técnica empleada, y se maravilla de ello. En una persona con tatuajes es exactamente lo mismo, pues dicha persona se observa en un espejo, admirando su cuerpo desnudo, lleno de historias suyas, personales que la acompañarán para el resto de su vida, como las experiencias vividas. Son parte de uno mismo.

En definitiva, la simbología del tatuaje ha ido cambiando conforme los años han ido pasando; no obstante, hay cosas que aún no han evolucionado, y puede que nunca lo hagan. Por ejemplo, en nuestra sociedad todavía existen prejuicios hacia la gente tatuada, pues a muchos se les pide que se los cubran cuando solicitan según qué puestos de trabajo. Sin embargo, esto, por suerte, está evolucionando, cada día hay menos tabúes contra los tatuajes, cada día es más común y aceptado ver a trabajadores con este arte en el cuerpo. Es cierto que el motivo que lleva a esta práctica no siempre ha sido el mismo, mas muy en el fondo no somos tan distintos ni nos hemos desarrollado tanto como para desarraigarnos totalmente de nuestros orígenes.

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