El barril de Diógenes

El utilitarismo económico y su inutilidad

El utilitarismo económico aparece dentro del pensamiento capitalista y su deseo de pro- ducir beneficios. Por tanto, dentro del campo económico, es útil todo aquello que pro- duzca una ganancia.

Dada esta acepción del adjetivo, se puede tener en cuenta, asimismo, la diferencia que supone el punto de vista en cuanto al concepto de “utilitarismo” y “enriquecimiento”. Las distinciones más destacables se ven entre el mundo económico y el aspecto social. La polémica a resaltar es la dominación que ejerce el pensamiento económico frente al valor del conocimiento.

Esta cuestión se ve reflejada en el pensamiento de la juventud a la hora de decidir qué carrera llevar a cabo. La necesidad de conseguir un empleo con el que obtener unas ga- nancias es el principal motor a la hora de seleccionar los estudios.

Grados como el de Filosofía o Historia del Arte han quedado de lado al considerarse que sus salidas laborales, con suerte, son la docencia. La universidad ha perdido el sentido aportado en la Antigua Grecia. Por ello, no se concibe la existencia de una especie de ágora donde compartir conocimientos unos con otros, pues se percibe como una pérdida de tiempo, un simple pasatiempo que no lleva a ningún sitio.

La hegemonía del mercado ha convertido al ser humano en mercancía y dinero. La mano de obra se considera un factor principal en la producción y, por tanto, el fruto de beneficios. Personas convertidas en máquinas de producir como refleja Charles Chaplin en su película Tiempos modernos, una crítica a la situación de la clase obrera.

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En cualquier caso, la economía siempre ha sabido aportar un papel a los usuarios. Ade- más de mano de obra, poseen el rol de consumidores. Ahí entra otro punto sobre el utili- tarismo económico. En este ámbito, la cualidad de útil no se atribuye únicamente al producto que se comercializa, sino a su capacidad de generar dinero. Por esta razón, es indiferente si se trata de algo insignificante. El sistema económico logrará crear en los consumidores una necesidad inexistente, asignando utilidad económica al producto, pues este menester provocará su compra y así beneficios.

Tras lo comentado, Nuccio Ordine, autor de La utilidad de lo inútil, considera que el interés económico está matando cualquier actividad humana. Para él, el saber supone un obstáculo a la supremacía del dinero. Esta idea del autor se ve muy relacionada con las actuales propuestas de modificación de la educación en España. La proposición de esta- blecer materias como Filosofía y Ética como alternativas o incluso dejarlas de impartir, contribuye al atontamiento de la sociedad y a su papel como rebaño.

La cuestión que se plantea, por tanto, se centra en decidir qué bando apoyar. ¿Seguir la afluencia del dinero en este mundo movido por la economía o mostrar una actitud in- conformista destacando el valor del conocimiento?

Supongo que en ese planteamiento y su respuesta es donde se plasma la cita de Antonio Machado “Todo necio confunde valor y precio” (Proverbios y Cantares, LXVIII). Saber diferenciar es lo que marcará.

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