El cultureta literario

El amor en los tiempos de Gabo

Dicen que el cielo de Macondo llora sin descanso desde que nos dejara Gabriel García Márquez aquel diecisiete de abril de dos mil catorce. Sin embargo, a pesar de estos cuatro años de ausencia, el mundo lo recuerda como lo que fue: un escritor en el sentido más amplio de la palabra.

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Gabriel García Márquez (Gabo)

A pesar de que sus obras más recordadas son las de carácter novelístico, no fue hasta muchos años más tarde de iniciarse en la escritura cuando comenzó a ahondar en este género. Es en su primera novela, La hojarasca (1955), donde comienza a dar forma al pueblo ficticio de Macondo, al que seguirá recurriendo en varias de sus innumerables obras.

Gabo mantuvo hasta el día de su fallecimiento que su primera inspiración literaria vino de mano de su abuela, que la clave para comenzar a escribir muchas de sus novelas fue tratar de contarlo como lo habría hecho ella. Sus inicios, sin embargo, tuvieron lugar en publicaciones periodísticas como El Heraldo de Barranquilla.

Desde el principio, según sus propias palabras, fue consciente de que lo suyo era contar historias, pues nunca se consideró un periodista o un crítico literario. Su primera novela, La hojarasca, estaba ambientada en sus inicios en Aracataca, el pueblo natal de Gabo. Sin embargo, a medida que fue dándole forma se percató de que el lugar que describía no se parecía en nada a aquel en el que había pasado su niñez. El fruto de esta desviación argumental fue Macondo, que acabaría convirtiéndose sin hacer ruido en un referente no solo para su extensa obra, sino también para el realismo mágico en general.

Cien años de soledad (1967) supuso un punto de inflexión en la carrera literaria de Gabo, y no solo porque es la obra que le haría ganar el Premio Nobel de Literatura en el año 1982. Para el movimiento del realismo mágico es mucho más que un icono del género; podría tratarse incluso de la obra cumbre que corona una corriente literaria que tuvo su auge a mediados del siglo XX.

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Cien años de soledad: obra cumbre del realismo mágico

Dicha novela transcurre en un lapso de tiempo de aproximadamente cien años, con todas las peripecias y devaneos de la estirpe familiar iniciada por Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía. Se trata de un ciclo perfecto: el inicio y el fin de dicho linaje familiar van a la par con los del relato, cual profecía.

Aparte de las andanzas de la familia Buendía, Gabo entrelaza durante toda la extensión de la novela severas críticas hacia las guerras y las secuelas que provocan en las personas que han formado parte de ellas. Ninguno de los personajes es feliz al cien por cien, todos se caracterizan por ese aire melancólico tan característico del género.

Gabo siempre quiso salpicar sus obras con trazos de la cruda realidad de su pueblo, de su país en general. No es posible concebir ninguna de sus novelas sin que esté presente ese toque crítico que le caracteriza, la capacidad única que tenía de amar a su pueblo y aun así ser consciente de que nada es perfecto. Ni siquiera aquel lugar perdido llamado Macondo.

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