Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, caracterizados como sus personajes en Casablanca
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La mujer en el cine de Hollywood (II): mitos femeninos del cine clásico

Introducción

Los “mitos femeninos” originados sobre todo en torno a las grandes actrices del cine clásico han sido creado en su mayoría por y para el patriarcado, ya que sirven para justificar o consolidar el orden social existente. En esta segunda entrada de la saga sobre el machismo en la Historia del cine de Hollwood abordaré los casos de actrices tan conocidas como Greta Garbo, Ingrid Bergman, Rita Hayworth o Vivien Leigh.

Greta Garbo, la “esfinge”

El caso de la actriz Greta Garbo es el ejemplo paradigmático de mito correspondido con el arquetipo de la mujer deseante. A Greta Garbo la llamaban “La esfinge”, un apodo que, lejos de alabar sus dotes actorales, lo que quería es reflejar su carácter cerrado, su rotunda negación a compartir con el público nada de su vida privada. A diferencia de otras mujeres, Greta Garbo se convirtió en objeto de deseo masculino por su ausencia, su carácter enigmático y el desconocimiento que tenemos de su vida privada, fuera de la pantalla.

Greta Garbo era el prototipo de “mujer rebelde” que no encajaba en la sociedad patriarcal americana, puesto que nunca se casó, no tuvo hijos, era bisexual y nunca tuvo relaciones demasiado estables. Además, no tenía un cuerpo y una apariencia que entrara dentro de los cánones de belleza femenina de la época, y se jubiló como actriz a los 36 años gracias al dinero ganado como estrella del naciente Hollywood de la época.

Greta Garbo, uno de los grandes mitos femeninos del cine clásico
Greta Garbo, uno de los grandes mitos femeninos del cine clásico

Rita Hayworth, la femme fatale

El cine de Hollywood, sobre todo el cine clásico o moderno, ha servido para acercar al espectador la figura de la femme fatale a través de las películas de género negro. Este arquetipo de mujer tiene su origen en 1941, en la película El halcón maltés, protagonizada por Humphrey Bogart y Mary Astor. A partir de ese momento, el cine clásico se pobló de mujeres letales, malévolas, manipuladoras, y altamente sexualizadas según los cánones de la época.

La principal característica de estas mujeres eran que usaban sus “armas de mujer” con el objetivo de engañar y utilizar a los hombres en pro de sus intereses, mayoritariamente económicos. El ejemplo más paradigmático del significado de femme fatale como objeto de deseo erótico dentro del Hollywood clásico es el de Rita Hayworth en Gilda (1946). Desde su primera aparición en escena (que se hace de esperar para aumentar las expectativas), se realza su increíble belleza y atractivo: su perfectamente peinado pelo rojizo, sus labios y sonrisa provocadora, su mirada sensual…

Sin embargo, no hay duda de que la escena que pasó a ser mitificada es la que se produce casi al final de la película, convirtiendo a Gilda/Hayworth en un verdadero objeto de deseo de todos los hombres. En ella, la protagonista aparece con todos los elementos claves del erotismo, puesto que realiza, o más bien sugiere, uno de los bailes más famosos de la Historia del cine: enfundada en un escotado y sensual traje negro de textura aterciopelada, Gilda se va quitando uno de los guantes negros a juego y una gargantilla, tirándolos al público, y todo al ritmo de la canción “Put the Blame on Mame“. Toda esta actuación se produce en el espectáculo de un casino, y rodeada de ávidos hombres que la miran con caras de ferviente deseo.

Rita Hayworth, otro de los mayores mitos femeninos del cine clásico de Hollywood
Rita Hayworth, otro de los mayores mitos femeninos del cine clásico de Hollywood

El machismo detrás de Casablanca

Un año después de El halcón maltés, y cuatro años antes de Gilda llegaba a los cines Casablanca (1942), hoy considerada como una de las mejores películas de la Historia del cine. La obra, basada en la pieza teatral “Everybody comes to Rick´s“, fue modificada para convertirla en un producto aceptable para la moral de la sociedad estadounidense, suprimiendo adulterios, intereses económicos y convirtiendo a la protagonista, Ilsa, en una mujer virtuosa.

Precisamente, fue esta película la que catapultó a la fama a los que son considerados hoy en día entre las mayores estrellas de la Historia del cine clásico, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. La documentación del rodaje nos ha permitido saber los dos motivos fundamentales por los que se decidió contar con Bergman para el papel protagonista. No se la eligió por sus capacidades actorales, sino por ser “la mujer blanca perfecta”, es decir, pura, de reputación intachable dentro y fuera de la pantalla, con un gran aura, y con una belleza transparente.

La popularidad de la que gozó Casablanca se debió tanto al guión y el carisma de sus personajes, como a la minuciosa manipulación de la presencia en pantalla del objeto de deseo, el personaje de Ingrid Bergman. Es por ello que se juega mucho con su vestuario, peinado, maquillaje e iluminación.

Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, caracterizados como sus personajes en Casablanca
Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, caracterizados como sus personajes en Casablanca

El patriarcado en Lo que el viento se llevó

Otro género de cine que triunfó en estas primeras décadas del cine fue el southern, un género de cine de protagonismo femenino con películas con un argumento en común. En todas estas películas, la protagonista suele ser una heredera de ricos terratenientes que reverencia las leyes patriarcales y protege la tierra que su padre le enseñó a amar aun por encima de a los hombres. Sin embargo, el Sur es un territorio salvaje y peligroso que pronto tendrá que abandonar por la causa que sea para marcharse al Norte.

Aunque existen muchos ejemplos de este género, el más paradigmático y por todos conocido lo representa el personaje de Escarlata O´Hara, interpretado por Vivien Leigh, en Lo que el viento se llevó (1939). En varios momentos de la película, los personajes masculinos -los famosos Rhett Butler de Clark Gable y Ashley Wilkes de Leslie Howard- recriminan a la protagonista que quiera más a la tierra en donde vive, Tara, que a ellos mismos. Aparte de por la tierra en la que vive, Escarlata siente un amor incondicional por su padre (no por su madre), y acabará personificando los valores del patriarca en la segunda mitad de la película.

Vivien Leigh caracterizada como Escarlata O´Hara en Lo que el viento se llevó
Vivien Leigh caracterizada como Escarlata O´Hara en Lo que el viento se llevó

Bibliografía

BOU, N. (2006): Diosas y tumbas: mitos femeninos en el cine de Hollywood. Editorial Icaria, Barcelona.

DE MIGUEL, C; OLABARRI, E.; ITUARTE, L. (2004): La identidad de género en la imagen fílmica. Servicio editorial de la Universidad del País Vasco, Bilbao.

KUHN, A. (1991): Cine de mujeres. Feminismo y cine. Editorial Cátedra, Madrid.

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, M.C. (Coord.): Diosas del celuloide. Arquetipos de género en el cine clásico. Ediciones Jaguar, Madrid, 2006.

SÁNCHEZ, A. (1989): La mujer en el cine. Asociación cultural Gandaya, Zaragoza.

SANGRO, P; PLAZA, J. (2009): La representación de las mujeres en el cine y la televisión contemporáneos. Editorial Laertes, Barcelona.

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