El barril de Diógenes

El origen (o la invención) de la tradición futbolística

La invención de las tradiciones

The invention of tradition es un trabajo publicado por Eric Hobsbawm y Terence Ranger en 1983, en el cuál se recogen aportaciones de diversos historiadores. En él se plantean las tradiciones como inventos de los estados-nación, que buscaban dotar de un pasado común al corpus cívico, incentivando su unificación en torno a una misma identidad nacional.

Encontramos tradiciones inventadas por motivos políticos, que Hobsbawm denomina “oficiales”, desarrolladas por los estados y movimientos sociales y políticos organizados. La aparición de la política de masas, propiciada por el avance de la democracia electoral, fue fundamental para la génesis de tradiciones, dada la existencia de un electorado que había que mantener satisfecho. La entrada de estas masas en la política se sumó a la desaparición de los elementos de aglutinación social tradicionales, como la Iglesia y la monarquía, percatándose los gobernantes y clases medias de la necesidad de usar elementos irracionales para el mantenimiento del orden social vigente. 

El término “tradición inventada” se usa en un sentido amplio, pero no impreciso. Incluye las tradiciones realmente inventadas, construidas y formalmente instituidas, como aquellas que emergen de un modo difícil de investigar durante un período breve y mensurable, quizás durante unos pocos años, y se establecen con gran rapidez. La aparición en Navidad de la monarquía británica en los medios (instituida en 1932) es un ejemplo de las primeras, mientras que la emergencia y el desarrollo de prácticas asociadas con la final de copa del fútbol británico lo es de las segundas (Eric Hobsbawm, La invención de la tradición)

Los estados empiezan a utilizar símbolos como las capitales, las banderas, los himnos nacionales o los uniformes militares. Encontramos también otras tradiciones creadas en ambientes extraoficiales, en el seno de grupos sociales que seguramente no perseguían unos objetivos políticos determinados. Hobsbawm nos habla de dos tradiciones inventadas por las clases obreras: la indumentaria, que se constituye como un elemento representativo de la propia clase, y los deportes de masas. Ambas convergen en el fútbol, que se convertirá en un símbolo del proletariado a finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX. 

El fútbol y su transformación en deporte de masas

La adopción de los deportes de masas, especialmente el fútbol, es un elemento fundamental y que se extiende con inusitada rapidez. El fútbol adquiere sus características institucionales y rituales en la Inglaterra de 1870-1880, y es a partir de entonces cuando empieza a verse como un deporte profesionalizado. Aparecen las competiciones deportivas (La Liga, La Copa) y empieza a generalizarse la asistencia semanal a los partidos, surgiendo la figura del hincha y la rivalidad entre aficiones. A finales del XIX aparecen los primeros estadios deportivos, siendo un elemento arquitectónico fundamental de la contemporaneidad, que ha ido renovándose hasta nuestros días.

La gorra se había convertido en un símbolo del proletariado británico a partir de la década de 1890, siendo una realidad que también aparece en regiones de Francia y Alemania, y que en el caso británico se vincula a los deportes de masas. Si bien sus orígenes no están claros, el uso de la gorra se extendió con bastante rapidez, pasando a ser una parte fundamental de la cultura obrera. En el caso de España, la boina jugaba un papel similar, constituyéndose como un elemento fundamental en la indumentaria de las clases obreras. Nos vienen a la cabeza imágenes de los partidos de fútbol de antaño, donde los asistentes a los encuentros aparecen llevando un atuendo muy característico

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Afición en Anfield, 1901.

El fútbol se articulaba a escala local y nacional, siendo los partidos y sus resultados un tema común en la conversación de los obreros británicos. Puede que no conozcamos bien la cultura futbolística de este periodo, pero sí conocemos cómo pasó de ser un deporte de aficionados a un deporte de masas. En un primer momento era practicado por las clases medias de las escuelas privadas, pero en cuanto se proletarizó empezó a ser una actividad profesional remunerada. 

La profesionalización trajo consigo un cambio en la dirección de los clubes, sustituyéndose a las figuras filantrópicas de las élites nacionales por hombres de negocios y notables locales, que ejercerán como patronos de la nueva fuerza laboral proletaria de este deporte. Los deportistas se ven atraídos por el fútbol por sus altos salarios y la posibilidad de acceder al estrellato. El carácter urbano y obrero de los aficionados era una generalidad, aunque la composición exacta por edades y clases sociales no está clara. 

Fuera de Inglaterra el fútbol tuvo una evolución parecida, si bien en España hubo que esperar hasta 1903 para que apareciera el primer torneo nacional, la Copa del Rey. En 1904 se crea la FIFA, y sus miembros fundadores serían Francia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, España (representada por el Madrid FC), Suecia y Suiza. En 1928 será cuando se celebre la primera edición de una Liga nacional en España, tras varios años en los que el fútbol regular se había desarrollado en competiciones regionales. 

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Selección Española (1920)

 

Tradición y fútbol en el siglo XXI

A partir de entonces, los deportes de masas (y especialmente el fútbol) ocupan un lugar fundamental en nuestra cultura: conocemos cada pase de Iniesta, cada chut de Ronaldo, cada regate de Messi. Tanto es así que el fútbol ha superado los ámbitos en los que encontró su desarrollo primigenio, pasando a ser un tema de discusión generalizado que supera las barreras económicas y sociales. Los futbolistas, lejos de ser meros ejecutores de un deporte, son actualmente figuras con un elevado prestigio e influencia, y lo mismo ocurre con los clubes de fútbol.

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Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Referencia.

Las tradiciones han servido – y aún sirven – para garantizar la estabilidad social y política de los distintos estados. Es el caso del fútbol actual, que se ha convertido en uno de los más importantes elementos unificadores del país. Esto tiene una doble lectura, encontrando a quienes lo consideran una herramienta positiva para garantizar la unidad y la paz social, y a quienes interpretan que es un elemento que produce una desconexión de los problemas reales de la sociedad. Hay una tercera visión: la de aquellos que lo consideran un mero divertimento, un ejercicio lúdico o una forma de liberar tensiones.

Sea como sea, es imposible no desarrollar una opinión sobre algo que está tan presente en nuestra vida diaria. Plantearse todo esto debe servir para reflexionar sobre nuestra realidad, construir nuestro propio parecer y actuar en consecuencia.

 

REFERENCIAS

https://es.fifa.com/about-fifa/who-we-are/the-game/global-growth.html

https://www.yorokobu.es/the-kop/

HOBSBAWM, E. (2002). La fabricación en serie de tradiciones: Europa, 1870-1914. La invención de la tradición, pp 273-318.

Imagen de cabecera: http://pele.m-qp-m.us/spanish/pele_pictures_camp_2.shtml

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