El Ensamblador

Las narices de Trump en el medioambiente

El ingeniero químico Mario Molina (Ciudad de México, 1943) ha reflexionado en una entrevista realizada por El País (Calvo, A. Mario Molina: “Si Trump no sabe nada de ciencia, ¿por qué opina?”. El País, 2 de septiembre de 2018) acerca de la intromisión del presidente estadounidense en asuntos científicos.

“El concepto de calentamiento global fue creado por y para China con el objetivo de hacer que la industria estadounidense no sea competitiva”, afirmó Trump en su cuenta de Twitter en noviembre de 2012. Cinco años más tarde, en diciembre de 2017, el ya elegido presidente se burló de las subidas de temperaturas a escala global al publicar que “en el Este [de Estados Unidos] podría ser el fin de año más frío jamás registrado. Puede que podamos utilizar un poco del bueno y viejo cambio climático por el que nuestro país, y no otros países, iba a pagar billones de dólares para protegernos de él. ¡Abríguense!”. Aparte de estas, ha habido más ocasiones en las que Trump ha expuesto de manera pública su postura ante el cambio climático.

Molina, ganador del premio Nobel de Química en 1995 por el descubrimiento de los efectos nocivos de los gases CFC, argumenta que la negación del cambio climático por parte del Gobierno estadounidense “es tan irracional que no tiene ningún sentido. La comunidad científica tiene que reaccionar de una manera más eficiente contra cosas tan absurdas como la postura del presidente Trump. No tiene ninguna base, no tiene ni idea sobre el clima del planeta. Si no sabe absolutamente nada, ¿cómo puede negar lo que la comunidad científica cree razonable y que está apoyado por las academias correspondientes?”

El mexicano aclara que la comunidad científica aprueba la existencia del cambio climático y apunta que, en todo caso, son muy pocos quienes dudan acerca de su severidad. La importancia del medioambiente para el sector de la ciencia se demuestra en los esfuerzos que hacen los actores internacionales por estudiarlo e intentar frenarlo. Entre otros, se encuentra la NASA, Nature, las Naciones Unidas y las asociaciones ecologistas de todo el mundo.

De acuerdo con Molina, hay un 95 por ciento de posibilidades de que el clima esté cambiando debido a acciones humanas, lo cual es una cifra “más que suficiente para tomar una decisión”. Mientras tanto, Trump no da señales de querer comprometerse a cumplir con el acuerdo de París de 2015, del que se desligó apenas puso los pies en la Casa Blanca.

Además, según eldiario.es (Milman, O. Todo lo que el Gobierno de Trump ha hecho contra la protección del medio ambiente. eldiario.es. 8 de julio de 2017), el presidente de Estados Unidos ha cambiado normas relativas con la pureza del agua y del aire, lo cual ocasiona perjuicios en la salud pública; facilita la corrupción en el sector energético; ha dejado a los ríos desprotegidos ante las explotaciones mineras; y ha permitido el libre uso del lorpirifós, un pesticida ligado a daños en el sistema nervioso. Esta lista continúa y probablemente lo seguirá haciendo.

¿Cómo deberíamos reaccionar los actores de la comunidad internacional ante esto? Podría dar mi opinión, pero prefiero no meter mis narices en asuntos que no me competen y dar altavoces a quienes son expertos en la materia.

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