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Sylvester Stallone: el genio encerrado en la figura de acción

Una de las figuras más reconocidas del cine de acción hollywoodiense es, sin duda alguna, Sylvester Stallone. Y, aprovechando que seguimos a la espera de su nueva interpretación en dos de las sagas que le lanzaron al estrellato (Creed II y Rambo V), repasaremos un poco una faceta que no todo el mundo conoce: Stallone en las botas de director.

Remontándonos a la segunda mitad de los años setenta, nos encontramos a un treintañero Sylvester recogiendo los frutos de su guión e interpretación en Rocky (1976). Inspirado por la historia del púgil filadelfiano, Stallone publica la novela Paradise Alley y dirige, escribe y, por supuesto, protagoniza la película homónima en el setenta y ocho. La trama nos cuenta la historia de los hermanos italoamericanos Carbone, donde el menor de ellos es alentado a convertirse en un campeón de la lucha libre. El film llegó a los hispanohablantes con el subtítulo de “La cocina del infierno”, barrio de Manhattan donde transcurre la historia y, curiosamente, donde se crió el propio Sylvester.

Paradise Alley tuvo una decepcionante recepción y fue un fracaso en taquilla, lo que supuso un duro golpe para su imagen de director. En el año mil novecientos ochenta, durante una entrevista con Roger Ebert, Stallone dijo:

“Nunca me perdonaré por la forma en que me dejé manipular en el momento de la edición de la película. Había muchas escenas allí que le daban carácter y personalidad al film, pero ellos querían que las cosas se aceleraran un poco. Borraron cuarenta escenas en total. Yo logré rescatar diez de ellas y las puse en la versión que se mostró en televisión; por ejemplo, la secuencia completa del soldado sin piernas sentado en un bar comiendo cacahuetes.

El año siguiente del estreno de Paradise Alley Sylvester volvería a escribir el guión de una película de Rocky, consiguiendo ser el director de esta tremenda secuela. Rocky II consigue seguir apostando por la esencia de la original, pero se permite el lujo de realizar su trama con mayor fluidez. Como todos los personajes importantes para la misma ya habían sido presentados en la primera entrega, en este filme sufren un puro desarrollo. Comenzamos a percibir los conocimientos que tiene Stallone del lenguaje cinematográfico y lo bien que proyecta las situaciones de tensión. Un buen ejemplo de esto último puede ser la escena en la que Rocky visita a su entrenador Mickey y le insta a volver con el entrenamiento, pero este último le aclara, a base de bofetadas, que no está capacitado físicamente para seguir en el boxeo.

Llegamos a los ochenta, un festival de testosterona, Atari 2600 y el olor a laca de los conciertos de Van Halen. El cine comercial demandaba películas donde varones sudorosos se dieran de hostias hasta sangrar y, en ese contexto, nace Rocky III (1982). Stallone pretendía convertir la saga del boxeador en una franquicia de acción y lo consiguió al sacrificar gran parte de la esencia de las precuelas. Una prueba simple de esto son la cantidad de combates que hay a lo largo del metraje, siendo cuatro: uno defiendo el título de campeón contra un boxeador random, el combate benéfico conta el luchador de lucha libre y los dos que disputa contra el villano Clubber Lang. Eso sin contar con la introducción del combate final de Rocky II y los flashes de los combates que ganó para defender su título a lo largo de un año. Pese a todo esto, la tercera parte del potro italiano conseguía llegar a los antiguos fans de la saga con giros de guión puntuales que machacaban la psique de nuestro protagonista.

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Para la cuarta entrega de esta franquicia (estrenada en el 1985) el director se enfocó aún más en la acción del metraje, convirtiendo una historia de superación personal en un panfleto político en contra del comunismo ruso. No hay nada muy reseñable en lo que a dirección se refiere, pero he de admitir que las canciones que se añadieron hacen su trabajo muy bien y el papel de Dolph Lundgren da bastante miedete. En el buen sentido, claro.

Sylvester Stallone quiso seguir con la fiebre del sábado noche en Staying Alive (1983), película que continuaba la historia del bailarín Tony Manero, que abandona la pista de baile y se va a Manhattan buscando danzar en Broadway. La mayoría de la banda sonora de este film corría cargo de los Bee Gees (como en la anterior), pero se sumaron artistas nuevos entre los que estaba Frank Stallone, el hermano del director. Staying Alive recibió duras críticas de la prensa y el público, llegando a formar parte de una lista de las cien películas más malas jamás hechas en el libro The Official Razzie Movie Guide. Supuso tal golpe para todas las personas involucradas en este proyecto que a día de hoy evitan hablar completamente del tema.

Tras veinte años de escasez de proyectos como director, Stallone volvería al trabajo renovando una vez más las dos sagas más importantes de su carrera, siendo Rocky Balboa (2006) y John Rambo (2008). La primera supuso una secuela de la quinta entrega del púgil, que no agradó al público por su dudosa calidad narrativa. Se presentaba a Rocky como en la original: solo y desamparado. Volviendo a sus raíces, el director consigue que vuelvas a sentir como el protagonista lucha por superar las barreras que la vida le ha impuesto. Lleva el dramatismo a puntos a los que no estábamos acostumbrados después de las últimas entregas, donde podemos resaltar la conversación acalorada que tiene con su hijo por fuera del restaurante.

John Rambo, por otro lado, es más acción para la franquicia del veterano de Vietnam, sabiendo contenerla y distribuyéndola a lo largo de la trama. La cuarta entrega del guerrero con bandana nos mostraba a un Rambo más realista que el de la segunda y tercera parte, donde había pasado de ser una víctima de la guerra a un madelman para los crios. El director intenta darle un poco de trasfondo a la naturaleza guerrillera del protagonista, mostrándonos los sentimientos que atormentan al ex-soldado.

set rocky 6
“Sylvester Stallone durante el rodaje de Rocky Balboa (2006)

Finalmente, llegamos a la última cinta que ha dirigido esta estrella del cine: The Expendables (2010). Sylvester Stallone sabe a que género le debe la mayoría de su reconocimiento y ese es el cine de acción. En este año se propone a hacer una película con el mayor número de estrellas de acción que pueda, estando entre sus filas grandes figuras como Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Jet Li, Jason Statham y muchos más. Un film palomitero lleno de balas, explosiones y chistes ingeniosos entre golpe y golpe.

Pocas son la personas que han podido disfrutar de la faceta de director que ha vivido Sylvester Stallone a lo largo de su vida. Como hemos visto en este artículo, ha sido un camino sinuoso que en varias ocasiones se le ha hecho cuesta arriba al bueno de Sly, pero cuando las cosas le salen bien, demuestra todo el potencial que tiene retenido por dentro. Un genio creador encerrado en una figura de acción.


Bibliografía:

https://sylvesterstallone.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sylvester_Stallone

https://www.imdb.com/list/ls051961148/

https://www.rogerebert.com/interviews/interview-with-slyvester-stallone

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