La calle

ULLRock 2018: una cita con el talento canario

La XIII edición del ULLRock se celebró en el espacio cultural Aguere, en la noche del viernes 19 de octubre. Una noche cargada de rock y llena de viejos conocidos en el panorama cultural canario. 

Los Therapy Break fueron los encargados de abrir la noche. Una base musical con Carlos Rodelasi a la guitarra, Antonio Hernández Salinas a la batería y Frijol García al bajo, y en la voz Eduardo Sanson-Chirinos. Una selección de temas propios que culminaron con una muy destacable “Down through the river”, acompañándose de referencias audiovisuales en su actuación y mostrando en todo momento una gran variedad en las transiciones. Muy interesante el trabajo de Frijol García en el bajo eléctrico, demostrando muchísima técnica y siendo fundamental en todo el repertorio. 

Carlos Rhodes y las malas compañías subieron a continuación al escenario. La trayectoria y relevancia del grupo se notó en su sonido, de raigambre comercial al más puro estilo de M-Clan o Los Rodríguez. Un sonido cálido y con mucha limpieza, con coros bastante reconocibles y letras pegadizas. Guitarras eléctricas con armonías de folk, pop y rocanrol acompañaban a Carlos Rhodes en su interpretación. 

El club de las estrellas fue una de las sorpresas de la noche. Un grupo particular y ecléctico en su máxima expresión, que lo dio todo en un escenario que por un momento se convirtió en una reunión musical entre amigos del rock. Nos mostraron temas que parecían surgidos de una sesión de ensayo interminable, mostrando diferentes estilos que iban desde el rock de garaje más clásico hasta el rock psicodélico, y combinando a sus diferentes componentes en las voces. El Segundo Premio, dotado con 400 euros, fue su recompensa por vaciarse en el escenario. 

Los pibes de El gen Cedrés nos mostraron una vez más por qué son referentes fundamentales de la música lagunera: desparpajo, chistes y en todo momento la impresión de que les molesta tomárselo demasiado en serio. Músicos de nivel, que son capaces de mezclar en una misma canción bossa-nova, blues, reggae y lo que se les ponga por delante, haciendo de la experimentación su bandera y gozando de una gran variedad de estilos, transiciones, cambios e idas de olla en general. Batería, guitarra, bajo y flauta travesera en la base instrumental para demostrar una vez más su originalidad interpretativa. Una delicia de grupo con un carácter quizá demasiado alternativo, lo que les hace muy difícil competir en un concurso de estas características. 

Cuando llegó Riding High al escenario nos trasladamos a los 70; su imagen, su puesta en escena y sobre todo su música, heredera del rock más clásico, conectaron con un público que los estaba esperando. No solo fueron los ganadores: también fueron los mejores. Guitarras perfectamente sincronizadas con armonías de blues y rocanrol, una base rítmica de bajo y batería bastante sólida, y la comodidad en un estilo que les va como un guante. Un disfrute innegable para todos los presentes, y un más que merecido Primer Premio, dotado con 800 euros que esperamos les sirvan para acercarse a un estudio lo antes posible.

Para terminar Lucho Rivera puso algo de calma con su música de autor. Interpretó tres canciones propias que abordaban temas que le tocaban muy de cerca, como el amor recibido por su madre y la añoranza de su tierra salvadoreña, abordando muy lindamente su condición de emigrante. Su guitarra es heredera de los mejores exponentes de la trova latinoamericana, y por un momento nos trasladó recuerdos de Víctor Jara y Silvio Rodríguez, con escalas muy conseguidas y una voz agradable acompañando en todo momento a sus dedos inquietos. 

El grupo invitado, y ganador de la edición anterior, fue Sumergible. Interpretaron un concierto en dos fases muy claras, siendo la primera una recopilación de temas de su primer trabajo discográfico, y la segunda un adelanto de las canciones que conformarán su nuevo disco grabado en Sonobox, que verá la luz a finales de año. Su directo destaca por su potencia, con un sonido pop-rock alternativo muy compacto. 

En definitiva ha sido un buen concierto, con algunos grupos que merece la pena seguir de cerca en el panorama musical canario. Veremos qué les deparará el futuro a los participantes en está decimotercera edición de los premios musicales de la Universidad de La Laguna, que ya se han convertido en una cita fundamental para los amantes del rock en Tenerife. 

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