Ut pictura poesis

Brevísima eternidad

  A fuer de ser del tiempo, del establecido cauce, del empréstito constante, del manido presupuesto,   buque que a su paso avance, deuda eterna y claudicante a sus rígidos impuestos.   Puede el ser perderse todo, dirimir litigio alguno, y asumir que afronta el rumbo que sugiere desde el trono   un jurista inoportuno,… Sigue leyendo Brevísima eternidad

Humanidades, Ut pictura poesis

Increpo a la frialdad

Pinté de azul metálico la fachada de mi ser, y ni un solo sentimiento dejé libre. Luché por ser frío, vencer al dolor, y exiliar al llanto. Besé sin amor, no busqué el sentir, perecí por dentro, mi alma se marchitó. Maldito ser imparable que habita en el hombre, que nunca se rinde, y lucha… Sigue leyendo Increpo a la frialdad

Ut pictura poesis

Fue muy hermoso

Ya hacía rato que había entrado de lleno la noche en la villa londinense. Algunas nubes tapaban el cielo estrellado, ocultando tras de sí la luna llena en su máximo apogeo. Las amarillentas luces de las farolas iluminaban las calles, por las que pocas personas y vehículos se desplazaban, perezosas y calladas, a través de… Sigue leyendo Fue muy hermoso

Ut pictura poesis

Alma en pena

Aquella soleada tarde de verano, el hombre gordo de la camisa  verde y la gorra amarilla estaba sentado como de costumbre en uno de los medianamente oxidados bancos del parque. Nadie sabía por qué lo hacía, ni para qué. Llegaba en la hora en la que todos los demás hombres del vecindario estaban durmiendo la… Sigue leyendo Alma en pena

Ut pictura poesis

You’re the Sun and I’m the Moon

  The Moon shines bright tonight, making sure I remember all her potential. Reminding me that she can stand in the sky whenever she wants to. She is strong. She's there illuminating my way, making sure I don't get lost once again. Because, you know what?  She told me that although she's sure she can… Sigue leyendo You’re the Sun and I’m the Moon

Ut pictura poesis

Dispénsame, Cervantes

Dispénsame, Cervantes, por mi prosa edulcorada con símiles absurdos y nefastos soliloquios. Pido perdón, Quevedo, por rimas desatinadas escritas al amparo de mi frágil amor propio.   No soy, ni quiero, un grande, tan siquiera un miserable deudor de tres al cuarto de tanta abundancia y nombre, y pésimo arrogante que se expresa siempre en… Sigue leyendo Dispénsame, Cervantes